Paradoja Visual

poema de Penelope

Me transforman tus manos en una paradoja visual
en el feldespato de papel sobre el que dibujas,
me adviertes ser el sofisma gestándose en el umbral
de aquél ocaso ahogado en la sombra de la Cartuja.

Conspiran las acacias, colisionan los mendrugos
en el páramo escoltan las sonámbulas suspicacias
y en el sufragio de líneas abordan un tácito rumbo,
doncel de puños bárbaros con doma estrafalaria.

Refutan las mañanas las gárgaras de tu ardid,
arañan tus manos el halo de aquiesciencia,
camarón en los ronquidos de tu consentir,
aquelarre conjurado de roces que despiertan.

Trazan la diáspora de un epitelio compungido
como aguijón de clásica evanescencia,
se detienen y beben del ozono en el rellano
derriban con ímpetu el malecón de tus manos.

Por la hipotenusa de tu alma resbalan los hitos,
almidón que declaran las ráfagas de esos gritos,
y cincelan la frente de un Frankestein dormido
sin vela histriónica que altere su esencia.

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