SIN HACER RUIDO

Intento no hacer ruido
pero crujen ramas secas
como si alguien bajara pequeños truenos
al zapato.

Intento no acercarme a la lámpara
pero tengo miedo.

Tal vez si me quedara quieto,
si no moviera ningún músculo…

Respiro. Jadeo. Respiro.

Escucho mi corazón en el monte.
Puedo enloquecer y arrancarmelo
diciéndole a los árboles
que aquí cometí un crimen
que aquí sepulté otros carnavales
sin que nadie me viera
y que soy culpable de sentir a la vez
la sangre y la fiesta.

No hago ruido.
Son ramas muertas que hablan para delatarme.

Me sumerjo en el pueblo como si nada.

***
Del poemario MANCHA VERDE

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