A Torremolinos

poema de Gaviota

De Gaviota Romero

Torremolinos se mira en las aguas de su mar mediterráneo
y la brisa le regala aromas de azahares.

En medio de sus pinos nace un manantial y detrás protegiéndolo el monte
el águila, queriendo siempre volar pero, sus alas de piedras nunca puede remontar.

Las gentes de este pueblo son sencillas y al forastero que llega su hospitalidad le dan.
Si paseas por el Calvario, podrás siempre comprobar que hay jazmines hasta en el suelo, que dan pena de pisar.

La escalera el Bajondillo, que desemboca en el mar y
sus típicas casas, al viajero hace soñar.

La Carihuela, fue toda de pescadores, que con sus barcas acariciaban el mar.
Hoy, con sus pescados fritos al viajero le regala el paladar.

Hay...Torremolinos.. me has sabido enamorar
y de tu cielo andaluz ¡nunca me quiero marchar!

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