Entre el el cielo y mas adentro

Te miraba con tanto amor. Te lo juro por Dios que distinguí la divinidad en tus ojos. Sentí en aquel atardecer que traspasaba el tiempo, que aunque te fueras nunca te irías de mi lado que el sueño anhelado, se recrea en mi piel, que tu mano erizando mi piel puede ser el sueño mas vivo que pude creer.
Y los años no son nada cuando se ama, tu mirada endulzada, siempre acompaña mi caminar, con tropiezos y todo eso, aun así a pesar de llorar siempre, siempre se vuelve a la paz

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