Porque vienes y te vas

poema de Carlos Luna

Como una espada es tu presencia:
Vienes a mi encuentro y te clavas
En el centro de mi corazón,
Pero en vez de sentir dolor y desfallecer,
Me adormece el profundo negro de tus ojos
Y el exquisito calor de tu piel.

Tus besos me devuelven la vida,
Mi corazón palpita sin control,
Y me vuelvo uno con vos,
Con un abrazo inmenso,
Y con tu espada clavada en mi corazón.

Y entonces no siento ya la herida
Porque estoy feliz a tu lado.
Pero luego te vas
Y entonces la herida
Como un pequeño arroyo
Empieza a sangrar.

Y el dolor que estaba dormido
Brota haciéndome gritar por dentro,
Un aullido de muerte sin sonido,
Que cada uno de mis sentidos desgarra.

¿Y sanar? Yo no sé lo que es eso,
Pues la herida sigue abierta
Cada vez que vienes y te vas,
Pero al tiempo ya no hay sangre,
Sino un pus asqueroso
Que mi vida empieza a amargar.

Y estando lejos de vos
El amor se empieza a transformar
Un poco en dolor, un poco en odio;
Que al fin y al cabo son el mismo amor
Cuando no lo han sabido amar.

La vida se vuelve calabozo oscuro,
Hasta que empiezo a ver a lo lejos
Una luz brillar:
Es el negro de tus ojos
Que hacia mi viene una vez más.

Y yo corro como idiota a tu encuentro,
Y olvido que siempre es igual,
Que llevas una espada al frente,
Que al abrazarte, otra vez volverás a clavar.

Me volveré a perder en el negro de tus ojos,
Me volveré, en el calor de tu cuerpo a acurrucar,
Pero luego harás lo de siempre:
Y la herida de mi pecho volverá a sangrar…

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