CORTAR EMOCIONES TOXICAS

poema de Aldebarán

CORTAR EMOCIONES TOXICAS

Hoy es un maravilloso día
al que abro mis ojos…
y emerge una pregunta
que espero aquí responder:
¿Cómo debo vivirlo?

¿Hasta cuándo dejo
en manos de los demás
mi ansiada felicidad…?

¿Hasta cuándo viviré
en la espera de la aceptación
del imbécil que a cada instante
juzga mi actuar?

Es que desde tiempos milenarios,
los humanos viven creyéndose
dueños de la vida del otro.
Ya sea porque son tus hijos
O porque son esposos,
porque se topan con uno
tienden a ser numeroso….

Y en sentido general
acontece en cada relación
del día a día,
resultando ser monstruoso…
como a través de los conceptos
juzgan cada actuar,
volviendo nuestras emociones
un guiñapo de nervios
y terribles frustraciones,
acabando con mi día lleno de felicidad…

A cambio de que
yo debo aceptar
que vivan mis días
los dormidos
Imbéciles?...
Los que solo
Arruinan
lo bello
de cada día
al que feliz me despierto…

¡Hoy me declaro en guerra…!
Despertare en la convicción
de que no entregaré
mi día…
al maldito samurái
cercenador
con su espada de palabras
que mutilan
mi seguridad interior,
enviando el espíritu
a las mazmorra del sufrimiento
con tan solo gesticular.

Hoy se partirá tu espada,
frente a mi firme convicción
de que soy libre
de tus conceptos,
y tu estúpida obsesión
de condicionar cada día
partiendo mi corazón.

Me erguiré
en mi armadura, y luchare
a muerte para asesinar
las palabras
que pretendan acabar
con mi felicidad…

Bien lejos y al infierno
quien hoy,
se le ocurra venir,
con sus posturas inútiles,
a exterminar lo perfecto de mi día,
¡mañana no sé si estaré viva!
Motivos por lo cual no lo entregaré…

Y así lo he de vivir
a mi manera,
no a la de ellos,
ni a la de nadie…

Hoy soy libre
para ser feliz.
La felicidad
solo depende de mí
y si tú no lo comprendes,
pues caerás bajo la espada
de mi indiferencia
para no ser tocada
por tus palabras,
insulsas palabras,
que serán partidas en miles
no dejándome derribar
en mi precioso día
lleno de felicidad.

¡Fuera de aquí!
Prefiero estar bien sola,
que con la banda de otrora
locos, infelices, frustrados,
que no aceptan ver en los demás
La LIBERTAD que da la FELICIDAD…

Envidioso, de almas sucias,
que arrastran pesadas cadenas mentales,
de conceptos y preceptos,
llenos de sangre, veneno
y huesos rotos...
Van por la vida queriendo
que también yo sufra,
tanto como ellos,
en su putrefacta maldad.

Locos, tóxicos, ilusos, desgarbados,
muertos vivientes,
hoy sus palabras chocan
contra mi espada
de la indiferencia,
plena de felicidad,
que como fuego luminoso
quema cada día su malevolencia,
llegando a salvo a mí casa
para feliz descasar,
y despertar al nuevo día,
a otro nuevo día de batalla,
defendiendo de ataques
el derecho que merezco,
de que ningún ser humano
en nombre del amor, del amigo,
del amante, del portero
del que le dé la gana
venir con sus palabras
a querer cercenar
mi preciada LIBERTAD.

Hoy mi verso se levanta
Y mi gallarda pluma declara:
“Jamás permitan que en nombre del amor
les cause nadie dolor…”

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