Frío rojo

Un botón fijo germinado situado en el movimiento incesante de las manos,
los círculos infinitos de una nada abierta al suelo,
tierra, luz, voz llena,
es un destello que rompe todo espacio encerrado en fuerza obscura.

Borde difuso e inamovible,
silencios entreabiertos escapados de una masa consumida en una risa azarosa de una mirada obligada a moverse.

Difícil de seguir y en un límite acomodado en el cuerpo,
es el respirar agitado en un fondo sedoso ahogado cuando quiso ser eco.

La línea no se acaba,
la ruptura no cesa,
sombra arrebatada en la incomodidad del frío rojo que termina atornillada en una mancha borrada que siempre deja huella.

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