Imprudente carne

poema de marchena

La luciernaga ha separado de su cuerpo

el chasquido del silencio

invade su vuelo

piel cautiva

que arrebata la flor de su mirada

piel sin sosiego

piel borrada

marchita por el deseo

se detiene en esquinas

a esperar al mendigo

al que ofende

al que paga

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