Donante

poema de Penelope

Soy donante, derramada en un plató veterano.
La caligrafía de un drama altisonante, goteando
el matiz de un alma que sólo escribe en braille.

Y por eso me recogo en niñas de ojos
con un verde negligido que quiso entregar
almidón y caricia para este latifundio de rastrojos.

Me replanto en la sonrisa anémica del firmamento:
me proyecto como cine mudo de una médula extinguida,
me escarbo para renacerme antes de otra vida.

Me hago siamesa del viento:
en los pálidos páramos de mejillas leucémicas,
como lazarillo de calles de venas sin dueño.

Tengo la vocación de abrazar y traspasar.
Como lámina, como auréola en patíbulos siniestros.
Para que se oigan los acordes samaritanos, yuxtapuestos.

Soy donante, al dar me soy tu lamento.
Y luego vivo más en tí: en derribo de la metástasis de tu aliento.
Soy extracto de florecerme en tu existir.

Y en él saberme morir para seguir viviendo.

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