Alabastros

poema de penny

Todas en mí, alabastros de mis contreras.
En la servidumbre de mis estrías
en la calcarie de mi ombligo.
En todos los penachos amargos.

Todas en mí sulfuran como calles
de pueblos sin jóvenes.
Resucitan los fascículos de las horas
que un corazón hidrófilo ha empapado.

Todas en mí, todas esas manos.
Ya magulladas me llegan al tacto.
Ya polvorientas en alientos de ceniza.
Brotan en mi vulnerabilidad.

Difunden el lenguaje sin huesos.
Las dejo ser, amapolas de todos los besos
que nuevamente se proveen de ropa
en las turbulencias del amanecer.

Todas ellas reparten el mundo en mi piel.
El mundanal conocimiento que se esparce
entre ventanales abiertos y regresa de vuelta
al suelo primitivo del atardecer.

Las dejor resbalar por cataratas
de muchos metros; arraigarse a
constelaciones imparciales de edades
que no llegan a envejecer.

Todas las manos que se unen
como rebaños de querer
confinan los pasajes efímeros
Y dejan ser.

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