ÉL AÚN AMA

Suena el piano sobre la sala en medio de la noche
Tocan los gemidos, aquellas almas que piden justicia,
Amores vividos, parques y avenidas
El vino más sueve, enamorado francés.
Escapan los versos y gritan los barrotes abandonados
Niños en la calle, niños de ojos llorosos
Narran los árboles, golpeados, agazapados.
No importas tú, jamás has importado,
Pero si importa tu amor, mi amor.
Abrazados, yo y tú, el orgasmo más exaltado.
En el púnico cerebro de la piel
Sigo siendo tu perro fiel.
Formados en los coitos que nos vieron nacer
La semilla más dulce de probar, más nítida
Clandestinos no negamos los labios amorosos que nos vieron beber.
Sigues por escuchar el horizonte,
Sigues por encarnar a la tierra más amorosa
Mayor oculto el mar profundo y exaltante.
Son las tormentas lagrimosas de poetas muertos.
Así serás tú, aquel poeta orizabeño,
Gritos y lamentos.
Helechos y hiedras.
Tú y yo juntos.

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