Óbito inesperado.

poema de Orlando Silva

Entre dos vertientes… tu vida se diluía,
nosotros angustiados… Jamás lo percibíamos,
un martes de noche gris… a la clínica fui a visitarte,
al llegar a tu aposento… te encontré desesperado,
diciendo con poco asentó… a casa querías estar,
yo inocente de tu agonía… Tan solo empecé a rezar.

Entre un martes… a miércoles,
o entre mayo…. a junio,
se mezclaban estas dos vertientes… Lo cierto te perdíamos,
nosotros desesperados… ni cuenta nos dimos,
acariciando tu frente… Y rezando para tu relajo,
pude clamar varios padres nuestros… y muchas aves maría.

A tu habitación llegaban … varios seres queridos,
entre ellos hijos… y hermanos, también como tu madre,
todos llenos de dolor… Al verte con tal angustia,
partían su corazón… Los abrasabas ahogado en llanto,
como si presintieses tu partida… La que nosotros jamás pensamos.

En tu desenlace y desespero… quitaste todos los instrumentos,
pidiéndonos que te levantáramos… Aunque tu cuerpo se desplomase,
allí no querías estar ni siquiera un solo instante,
de nuevo en tu cama… Pedía que calmaras tu desasosiego,
rezando unidos … hasta calmarte.

Siendo ya las doce de la madruga… nos mandaron a salir,
alegando los médicos… inducíamos tu intranquilidad,
pasados cinco minutos… ya tu habías partido,
rumbo a papa Dios… Quedado nuestras almas en llanto,
llenos de dolor… e incomprensión.

El cielo se puso hermoso… En ese instante abrió sus puertas,
dándote la bienvenida… Al paso con tu guitarra,
Dios alegre a tu llegada… Escuchando tus canciones,
Los ángeles llenos de gozo… Con tus ocurrencias,
Chistes… y alegrías.

Nosotros aquí… en este otro extremo,
sintiendo tu partida… Recordando de ti,
todos esos bellos momentos vividos,
llenos de alegrías… y gozo.

Escrito en honor a mi querido cuñado Raúl Bermúdez Dios lo tenga en su santa Gloria.

© Derechos de autor reservados.

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