Letra suelta II

poema de Mario Red

El amor que acaricia tu carne, el amor que abriga no un beso, sino tus labios. El amor que extraña el sabor de tu lengua y no tus palabras. El amor amarrado a mi mano ardiendo y hundida en tu humedad. El amor despoblado de razones espirituales, más sobrepoblado de cordura erótica. El amor que vive de sangre, el amor fiel a mis propios principios, aunque sean orgasmos compartidos. El amor que unge mis manos en tu cuello.

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