Que no cuenten

Que no cuenten
las sábanas
tus secretos,
ni que tu almohada
divulgue tus gemidos.
Solo yo,
quiero ser testigo
de tus ansias.
Que en mi boca queden
tus suspiros;
y en mis retinas
la huella de tus curvas.
Para cuando
frente a mí no te tengan,
al cerrar mis ojos
en mi memoria
pueda recorrerte.
Que mis manos
abriguen las medidas
exactas de tu cuerpo
y beberte en ellas
como gotas en sequía.
Quiero retener
en mi lengua tus sabores
y alimentarme de ellos
en horas solo mías.
Que no cuente
el cuarto tus mil fantasías
y no se desparramen
en olvido.
Que queden aquí,
resguardando tu regreso.
Ya que yo, ya te espero
vida mía.

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