ESENCIA INFINITA...

poema de Lucia

Era bueno quererlo.
Me acariciaba con su voz lejana
y me sonreía cual música grata.
En su mirada hermosa y fascinante
se le colaban dos estrellas negras.
No logré retenerlo
porque un día se marchó
en medio de cenizas apagadas.

Lo busqué en los caminos,
en los aserraderos,
en el légamo triste,
en la mar y en la arena
y entre barcos perdidos.
Era bueno quererlo.
Lo pienso, lo descifro
y hoy lo indago en el árbol
y en la esencia infinita.

LUCÍA
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