Recuerdo...

Recuerdo el momento aquel
cuando imaginaba la vida
que justiciosa marcaba
los hilos del mundo

Pero resulta que estuve equivocado,
me nubló el paisaje la cobardía,
de esos seres malditos, demonios,
que actúan sin corazón, sin sangre.

¿Cómo botar pan, habiendo hambrientos?
¿Cómo despilfarramos dinero, habiendo pobres?
¿Cómo quemar prendas, habiendo despojados?
¿Cómo matar, si todos somos hermanos?

Si vertimos ríos de sangre,
si contaminamos calles de improperios
si lanzamos tempestades de odio,
si nos imaginamos el uno sin el otro

Pero uno no sería sin el otro,
y el otro no sería nada sin nadie.
¿Cómo poder imaginarnos sin el otro,
si acaso somos nadie?

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