Ecos el Alma

poema de Devdas

Oscura, fría melancolía, parsimoniosa se posa sobre la ventana,
Un ocaso desenfundado, excluyente de sentidos,
Invade con penuria, una soledad prepotente.

Inicia el susurro, la soledad acompaña al llanto,
Los recuerdo se vuelven en ecos, veredictos de un condenado.

Un ocaso como verdugo, que penetra los pensamientos,
Los ecos el veneno inyectado en el alma,
Tu esencia el elixir, de un alma condenada.

Un lamento desconsolado, se oye desde el abismo del alma,
Los gritos que nunca suenan, son susurros que rondan la cabeza,
Un recuerdo de tu imagen detrás de un pálido espejo,
Lar caricias se resbalan, al rozar su lindero.

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