Cascadas

poema de Candemm

He sentido
cómo mis
manos se
volvían
polvo,
volando
lejos,
siguiendo
al viento.

Solo las
contemplé.

No sentí
dolor.

No sentí
nada.

Me acurruqué
entre un par
de insignificantes
lágrimas y
sonreí,
sabiendo que
eso es lo que
haría hasta
el resto de
mis días.

Mi mente
voló de
seguido,
hacia un
lugar que
desconozco
pero apuesto
a que lo
recorrí
alguna vez.

Quizás con
otro cuerpo.

Quizás con
otras alas.

Sobrevolé las
cascadas de
mis miedos,
prometiendo
escucharlos
pero no
seguirlos.

También juré
liberarlos.

A veces nos
sentimos
tristes
porque no
entendemos
las estrellas
y estamos
hechos de
ellas.

Por eso
dormimos
de noche;
Por eso
no nos
vemos
brillar.

Últimamente
me entiendo,
me acaricio
las aristas
porque es
donde mis
cicatrices
se iluminan
y sonrío.

Porque es
lo que
necesito.

Me hace
sentir
viva.

Quiero vivir
aunque a
veces navegue
en marea roja.

Si te
preguntas
en quién
pienso
mientras
vuelo en
versos,
solo dos
letras
podrían
contestarte:

Mí,
yo,
siempre.

Porque sé
abrazar
mi corazón
mejor que
nadie.

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