Querida Ana

poema de Isa OjeRuiz

Y sin saberlo, he vuelto al pasado durante unos segundos.
Cierro los ojos y veo instantes de felicidad,
donde el primer rayo de sol,
me dibujaba una radiante sonrisa en el rostro.
Un rostro que refleja el luto
que guardan mis ojos al dejarte atrás.
Y se tornan de color morado,
como signo de que en una parte de mi vida,
fuiste la protagonista.

Solía decir que eras mi amiga, mi amiga Ana.
Que la pasábamos como dos niños pequeños jugando a la pelota en el parque,
pero en nuestro caso,
jugábamos a subirnos a una báscula,
que nos aproximaba al día de nuestra muerte.

Y te quise, te quise más que a nadie,
olvidándome de los míos y de mi propio cuerpo.
Cuerpo que poco a poco,
iba quemándose como las plumas de un fénix,
para desaparecer hecho cenizas.

Hoy he decidido soltar tus cadenas,
volar alto,
empezar a sentir que yo tengo el control de mi misma.
Porque tú y yo sabemos, que no nos hacemos bien estando juntas.