La alborada

poema de La Dama Azul

Perceptible levemente
el sonido del alba suspendido en el aire,
sobre el mutismo de un amanecer;
como botón de azucena
abriendo sus blandos pétalos.

Los días de luz;
desde un balcón saliente,
bañado de dorado
por los rayos del astro sol.

Con la cabeza en otro sitio;
en tanto el plexo al pecho dentro
se ocupaba de percibir imperativo,
los acordes sedosos que recorren la alborada.

Ramas verdes se distinguen
a través de transparentes cortinas,
desde ahí, una ráfaga juega con las alegres hojas
que abandonan los robustos tallos.

Varas alcanzan con su roce la cornisa,
llenando de pardo en sus colores
el espacio sobre los muros de piedra.

Un compendio de hojarascas
se acumula sobre la acera,
toman el soplo que dobla la esquina;
y tras la calma, se descubre desarmado el robledal.

La atmósfera fresca
anuncia lo profundo de una melodía
que cercana viene flotando;
con ella, labrada la libertad
y en sus letras, sus alas.
*

Enero 9, 2019
© 2019 Gabriela, La Dama Azul. Todos los derechos reservados.

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