-C a n t a r e s –

-I-
Decidme roca
que existís durmiente
sobre la tierra fragante del jazmín.

¿Cuál crimen habita en vos,
ahora que los pasos
son tan sólo signo de sacrificio?

-II-
Todo está ya preparado,
bajo el techo de nubarrones
y la ausencia del justo.

Los días del incendio, la sombra humo,
y el rumor de pisadas están cercanos.

-III-
Delante de mí, apareces piedra;
y los ojos lejanos desbordan
confusos e interrogantes…

Os levantaré empuñada la mano,
con la armadura de los lánguidos párpados
de aquellos que obligados
ya duermen el sueño de la noche eterna.
…¿Acaso cesaría con ello el grito y el llanto de toda distancia?

Os tomaré afectuoso invitante a la torre del fuego
para alumbrar la noche ultrajada
y evitar el polvo del asesino.
…¿Acaso con ello, extraviaría a la muerte bajo toda ruta del exilio de la noche.

Os adoptaré piedra Damasco, sólida forma,
al amparo, elevándote entre las tapias;
cual resistente celda.
…Y cesará en derretirse el valor de la paz a través de los muros.

-IV-
La sangre diseminada…

¡Oh Piedra de Damasco!
Jamás fuiste arma, hoguera, ni muralla;
tan sólo ancla del clamor
derramado, cubriendo la roja arena.

Sola estoy, tirada sobre tierra,
sin un velo que cubra el rostro;
tan sólo beso los fríos cuerpos
y ellos ahora, me besan a mí.
ϴ

Paz por Siria.

Abril 16, 2018
© 2018 Gabriela Ponce de León, La Dama Azul. Todos los derechos reservados.

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