Humanidad

El temor latente en cada latido,
el temblor inconsciente de las sudorosas manos,
lágrimas en los bolsillos,
vacíos y doloridos,
abatidos por los golpes del sistema.

Cada mañana levantaste tu alma desde esa oscura almohada para cercenar el pulso sanguinario de ostentosos artículos innecesarios y dementes.

No culpes al mundo de tu culpa,
no juzgues el juego que te envolvió,
más levanta la cabeza y mira desde las alturas la debacle humana en cada paso que dio, en tan triste y minúsculo trozo de historia.

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