A mi madre

poema de Beto Aveiga

Por tus cabellos nevados tejidos de mi nostalgia
renacen aquellos días que no saben de pasado...
Añoro con alegría anécdotas de mi infancia
en el detalle más simple que me devuelva a tu lado.

En tu caminar hoy lento recuerdo que me seguías
para recoger mis trastes, por mi descuido, botados...
Hoy tus palabras en eco me saben a melodías
de lo feliz que me hacías con tus eternos cuidados.

No hay día en que yo me duerma y olvide el regazo tuyo
en incontables memorias que fui indefenso polluelo,
el televisor prendido con la novela de turno...
ha sido lo que en mi vida más cerca estuve del cielo.

Quisiera darte mil cosas pues siento que debo tanto
de aquel amor infinito, materno, que no me alcanzan
los brazos para abrazarte y los versos para gritarlo.

¡Ven mira cómo mis ojos te siguen con añoranza
y escucha lo que mi pecho le cuento a Dios sin nombrarlo...
que cada vez que te pienso, madre, te abraza mi alma!

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