RESPONSABILIDAD DE VIVIR

poema de Aldebarán

Se deslastra la piel de las vivencias,
a pedazo cae la experiencia,
se desploma la ilusión,
bajo el camino
de la existencia…

Que espera la luz del día
de esta alma mía?
En pago por seguir vivo?
Acaso yo olvido,
cada respirar en este mundo de hastió,
que me empeño en colorear
para que matices tenga,
y no vivir la experiencia
del claro oscuro y el gris.

Se agiganta cada día
y se expande la sonrisa,
bajo mis labios,
que expresa felicidad.
Y doy un abrazo abnegado
al dolor que ya paso
el día anterior,
pero que por indocto
retrotraigo al nuevo día.

Que vivo entonces?
Cuál es el juego de la mente
en hacernos malgastar,
la bendición del nuevo día.
¡Que tan bien he comenzado¡

¿Acaso el hombre malversado
Olvido ser feliz?
y confundido en el matiz
de la absurda convivencia,
reprocha día a día
lo que ya paso el día anterior…
y pobre del que recibe el reclamo,
es para volverse loco
vivir en tales torturas,
con razón hay tanta premura
del fracaso y del partir,
de aquel tenebroso infierno
que no te deja vivir..

Quiénes nos creemos que somos
para no perdonar?
Y trillar cada día
Al pobre que esta a tu lado
(Esposo (a), hermano (a) hijo (a), amigo (a) etc).
Y después declararte infeliz,
Por vuestra propia torpeza
Por no perdonar,
y no vivir el hoy,
Por el contrario decides
vivir en la angustia
de una infelicidad constante,
sin darte cuenta
que tú has sido lacerante,
y al no perdonar
recibes dicho castigo,
de infiernitos que se prenden,
tan solo por tu descuido,
y que arrastra a todo aquel
que a tu lado se ha encontrado.

No comienzas escribiendo nuevas líneas
sobre el papel en blanco del nuevo día,
prefieres reprochar con odio
lo que ayer haya pasado.

La vida y sus extrañas galimatías,
y el hombre en el centro de un universo
que aun no domina,
a pesar de tanta ciencia y tanta tecnología
y en rara anomalía dice vivir cada día,
pero si no es feliz solo EXISTE,
y en su ignorancia,
no asume,
que la felicidad viene dada,
por tu propia responsabilidad de vida,
que no la dan los demás,
que es un navegar día adía,
llevando a puerto seguro
la paz de tus emociones,
perdonando con amor
en francas conversaciones,
con ternura sin premura,
decidiendo vivir realmente,
respetándole a los otros
su derecho a ser feliz.

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