Creí que caminaba solo y que todos huían de mi comportamiento,
Lloraba bajo la luz de luna en mis cuatros paredes,
Golpee tantas veces el muro culpando a mis sentimientos,
Con ojeras en mi mirada me desahogaba con tristeza en mis redes.
Culpe a los demás por no llenar el vacío que dejaron en mi corazón,
No me detuve a escuchar a mis amigos ignorando su apoyo,
El dolor se convirtió en miedo absoluto que rompan mi caparazón,
Me cegué por nada, por capricho de dolor y consecuencias que me llevaron al hoyo.
Entonces en una primavera llego un ángel a mi vida que flecho mi pecho,
Su sonrisa coloreo mi cielo gris a uno de arcoíris,
Ahora sonrío alegre porque con ella comparto un techo,
Sus besos pintaron mis días, ella el gis y yo el pizarrón.
Los poemas de amor cobran vida en sus labios de miel,
Las canciones mecen nuestro amor en esta cuna,
Porque todos sus cálidos abrazos me dan las ganas de serle fiel,
Gracias a sus consejos aprendí a valorar su laguna de lágrimas.
La destrucción de mi mundo por la depresión fue levantada por sus ánimos,
Ella elevo mi ego al cielo con sus caricias de panda,
Cuando la miro a los ojos me doy cuenta que somos uno mismo,
Nos convertimos en una necesidad, ella mi Wanda y yo su Cosmo.
Es la luz en la oscuridad, mi regalo de navidad, mi escape de esta realidad. Le pertenezco, la única mujer que conozco, la única a la que obedezco y agradezco.

Autor: Arnold Uriostegui Neri.
Título: y su Amor.
Maqueta: Política-Mente

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