Los viajes del laburo

La batalla es permanente hasta con el mismo interior,
mañanas bañadas en oro y oscuras bañadas de dolor,
ojeras palpitantes y confusas asaltan en el trayecto sin previo aviso.
Puedes ver la realidad en retroalimentación hasta en el piso, mientras nos volvemos aficionados al tetris humano,
nos abrazamos aunque mucho no queramos, y otras veces los necesitamos.
Todo es una locura, sin olvidar que mientras llegas procuras subir los ánimos que perdiste ayer,
cuando mataron a la niña sólo por robarle...
Y procura que la cura a tu cordura sea el amor,
aquí navegando es confuso pero también es mejor.
Pensando más que respirando, recorriendo kilómetros y puertos, la ciudad esta callada antes de que despierten los muertos...
Y con la misma expresión sin maquillaje de cada día, la observo fijamente mientras ella dormía.
Es hora, he llegado, el recorrido a parado.
Insisto, no despierten al de lado que se le nota muy cansado...

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