Disculpame

Perdoname por la ausencia,
por la coacción del sereno,
por las maldiciones de los grillos,
por la dilatación de las aceras.

Perdoname por los bancos desolados,
y por los desolados en los bancos.
Perdoname por los pianos y violines
que te velan y atracan sin misericordia.

Devoto soy de las ramas de las plazas,
de las casas, de las calles y cuarteles.
De las ramas que tocan mi mano.
De las ramas que cuidan de vos.

Perdoname por permanecer ajeno
a los destellos inorgánicos.
Por parecer desprolijo en tiempos
de amplitudes inorgánicas.

Porque sé que vos siempre permaneciste
inmersa en las luchas sociales.
Secándote los parpados con las flores.
Calentándote el alma con letras y hogueras.

Voy a proseguir esto.
Pero esperá, dame un respiro.
Dejame descansar un ratingo,
que me duelen las piernas...

10/11/20
Registrado y protegido por Copyrighted.
(Poema extraído del libro Los versos que nunca sé escribieron, 2020)

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