El destino y el deber

poema de Alguien más

¡Cada uno de nosotros tiene un destino!
¿Qué destino sería decirles a los demás que tienen un destino?
¡Por eso es que existen los absurdos!
En realidad, todos cumplen su propio designio.
No es más que el destino.
La libertad o el libre albedrio, es una secuencia adscrita, inevitable, condenatoria.
¿Qué es la esperanza entonces?
Quizás es el único ímpetu por hacer de nuestro camino un descamino.
Como salirse de la ruta o dar vuelta atrás.
De todas formas, esto ya estaba escrito.
Es frustrante, en el sentido de que no se puede siquiera hacer un mejor destino.
Tal como se haga, es como debió haber sido.
Llegué a pensar que entre la causa y el efecto existe algo, como el alma, por ejemplo.
Que posiblemente ahí ocurre un milagro.
El milagro de ser uno mismo, sin destino.
Que uno cambia y cambia el mundo.
Que la esperanza es un pequeño instante entre lo que debe ser y lo que se debe hacer.
En el único momento donde la libertad trata de escapar hacia su libertad.
Que si bien, se puede cambiar el destino, es para que valga la pena entonces.
En donde el destino, como una madre protectora, nos libera de la inocencia.
Que de ahí en adelante estamos solos.
Que de ahí en adelante somos responsables de nuestras acciones.
Que ya no tenemos escusas para no ser mejores.
Que la libertad es para liberarse y liberarse es para ser uno mismo.
Que ahora, ser y yo, son la misma cosa.
Que solos podemos caminar.
¿Hacia dónde y para qué?
Responder a esta pregunta son recién los primeros pasos de la libertad.
Cada uno de nosotros tiene un deber.
¡Cada uno de nosotros tiene un deber sin destino!

Comenta & Vota