TACITURNA ESPERA

poema de VIVIANA HOON

TACITURNA ESPERA

Como un papel arrugado a veces,
me miro por todo lado y no entiendo
como es que logro pasar un día sin ti.
Esperando que de mi amor te disfraces,
otras mil cosas pasan cada segundo;
para mí solo es soplar al viento por ti.

Es estar sentada sobre tu nombre gris,
tapada con tu manto de luto y arcoíris:
cayendo sin poder caer y subir la cornisa
que adorna mi desventura y tu sonrisa.
Y no se desdoblar como seria, sin ti ver
la luna, bajo el cielo que nos vio florecer.

Si pasar un día sola es enorme sacrificio
¿Cómo será la penumbra de una vida entera?
Seria ver cegada las lágrimas de la luna,
seria sentir en mi piel febril el sol helado;
sin ti la luz amarilla del día se tornara oscura,
será esperar renacer el cielo “marchito y vacío”.

Y si tú te fueras pálido seria mi color,
mis alas ya no podrán volar la realidad.
Te llevarías el amanecer de la laguna
que me da vida, es por eso que he hablado
a mi razón; ¡De ser fuerte en la soledad!
Convencerle que quizás, ya no vera tu fulgor.

Mil cosas, todo esto, yo solo espero verte;
y que la codicia de mis ojos se impregne
sobre los tuyos. En estos ratos deseo
enderrarme en tus brazos y así aferrarte
a mi pecho y con un beso te encadene
a rozar mí piel y reír al jugar que te golpeo.

Oro para que vivas eterna dicha a mi lado.
Mi amor y necios presentimientos batallan
sobre “hierba incierta” en la que odio acampar;
por eso a veces rechazo tu cariño añorado.
Las esperanzas de estar juntos se resbalan
y al otro momento las vuelvo a atrapar.

Y cuando está tu corazón con el mío,
te contemplo y torpemente sonrió.
Incluso cuando tu rostro toco o por detrás
te llamo, también callada rezo, mientras
mis ojos que -te extrañe mucho- gritan;
mis temores de perderte me agitan.

Muchos recuerdos hermosos guardo:
las tardes en los parques felices cantando,
las noches de cenas con el cielo abrumado,
tu cómoda espalda en tu “motocicleta mágica”
con el viento que tocaba mi rostro de armónica,
y mi fe desabrida en una lagrima anacrónica.

Por si desapareces, poseo un cofre repleto
de momentos grabados en mi corazón;
que cuido y de puntillas pisare sus huellas,
porque perderlos puedo; de un tropezón.
Más quiero repasarlos siempre en tu quieto
corazón, y sientas en el mío tu amor latente.

Cuanto anhelo atraparte en el infinito
de una cálida sonrisa, que bebas el amor
de mis manos y no seas agua entre ellas:
que solo en mis labios encuentres calor.
Por todo esto, en cada despedida te grito
en silencio: ¡No te vayas nunca, DETENTE!

DE: Viviana Margarita Chipana Ancca

PARA: R.W.

Miércoles, 29 de julio del año 2015

Fecha de Publicación: 09/11/2019

Comentarios & Opiniones

Ney

Muy apasionado escrito. Gracias por compartirlo. Saludos

Critica: 
Edwardian

homenaje a la entrega amorosa.
saludos.

Critica: