Tahures

Con un beso dulce y lánguido
te me cuelas en mis sueños
por cada grieta de la luz.

Tu abrazo tierno y cálido
caldeando sin igual mi anhelo
envuelto en algodones de tul.

Cómo se carcajea la alborada
cuando maduramos en el lecho
jugando manos como un tahur.

Envidiosa la luna se marcha
la calandria calla su concierto
mientras nos ivade la quietud.