Dioses de niebla

En esa obscuridad cruel y burda,
que mata cualquier claridad del alma,
gobiernan los dioses de la locura.

La forma de vencerla es la calma,
poner y fijar un punto de blancura
y luego hacerlo crecer con usura
hasta que la obscuridad sea blanca.

Mantante firme, señor de la llanura,
porque ya les has ganado la batalla.