POEMA A MI HIJO QUE VENDRA

Mi alma siente una alegría infinita,
Aun no te conozco pero siento tus manitas traviesas
Acariciando mi rostro y estrechándolas a las mías
Como signo de una gran amistad que por siempre nos unirá.
Físicamente no sé cómo seas, lo que sí sé,
Es que eres el regalo más bello que me ha dado Dios
Eres el fruto del gran AMOR que siempre me unió a tu madre,
Hombre o mujer serás seguramente un encanto
La alegría y el regocijo de tantos,
La esperanza y felicidad de tu madre
Él o la engreída especial de tu padre.
En mis horas de soledad te siento junto a mí
Me imagino jugueteando a solas los dos juntos
Preguntándome de cosas de la vida que aun tu no entenderás
Y yo, balbuceando tratando de quererte explicar la complejidad del mundo,
Apostaré al destino por tratar de hacer de ti un hombre o una mujer de bien.
Me imagino caminando lento del brazo junto a tu madre,
Y contemplándote a ti correr y crecer con tanta preocupación, ¡oh Dios… cuidado...!
Sentados en un parque juntos, escuchando tus cátedras de juego,
Y haciendo un gran esfuerzo por ser los mejores amigazos.
Mis oídos se estrenarán con el tenue timbre de tus primeras palabras
De esos labiecitos que apenas alcanzarán a decir…papito…
Tenerte en mi regazo y poder acariciar tiernamente
Cuidarte como la flor más delicada.
Desde ya me siento orgulloso de ti mi amor
Oh Dios… gracias infinitas te doy,
Tú haces maravillas en el mundo,
Yo me siento complacido de tu bondad,
Soy el hombre más feliz de la tierra.
Ya soy padre…

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LOCO

Hermoso poema

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