Si aún fuéramos hoy

Son tus ojos que devoran y
ríen como un salto del agua
los que busco tarde en la mañana
la música de un
Mariachi larguirucho,
libre ronroneo,
un bolero sumiso,
llorón de boca abierta
y un pedazo mustio de amor
en un sombrero

Sé que tuviste una guitarra entre las manos
y no supiste tocarla.
La guerra te robo todo
te dejo limpia, rasa
buscando carbón
callejeando de la mano de la yaya.
¡Que pena! Que lástima!

Mujer comunista, luchadora sin garras
porque eres buena
como un salto de agua
temida, postrera y querida.
Ollas de lentejas, cocido
judías
y sartenes que furia derramaban.

Me gusta el sabor de tus manos ,
el olor de tu risa
el vuelo de tu falda,
la seda de tus bragas
la mañanas de Madrid
que solo cabían en casa.

Quiero que me des
un suelo frío en el verano
y un abanico que me dé el sueño
que me meza con su brío,
que me abandone cuando quiera
cuando tu mano tan diestra,
caiga sumisa, por el bochorno,
la risa y los juegos de tus hijos.
Déjame que te retoque los ojos,
que te pinte las cejas
que te acompañe por la noche
que una cicatriz en la sien te dibuje
así, con un lapicero sin color
y mi testaruda mano sin paciencia.

Te he dejado sola
No quiero dejarte morir
No quiero tu muerte.
En todo caso me iré despacio
fingiendo que todos estos años
y tus manos firmes, me han hecho
voraz,
capaz de vislumbrar en mi pecho
un techo sin colinas,
y silencios malguardados

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