Soliloquio en pentagrama.

poema de Clara♡

Sigo infiriendo,
lo que no infería a su lado,
multiples maneras se van dibujando,
Sigo aprendiendo,
y es porque fué un milagro.
Y cómo si no infinita la suya perspectiva,
Y cómo si no por su infinita esperanza,
Por el potencial en lontananza colocó en mi cabellera con soltura.
Cómo si no después de tantos años,
océanos gratos para él,
jamás atreveré hacerle escuchar,
aunque no dejarán de verme luchar por ello.
Sé que en mi mirada sonaba el entendimiento interestelar,
cicatrices en el iris pueden estatuirlo,
cual mirlo blanco.
Como tu lectura, conocedor innato.
No es suficiente.
Tan humilde, tan humano, tan intenso y sensato.
No lo entiendo
tengo el profundo deseo de cuidarlo,
de salvaguardar su integridad,
de cederle todos los caprichos
que no se permite deleitar,
siempre imaginé llevarle aquel
que asomaría por su humilde ventana de atrás.
Soy tan feliz imaginándole, pleno, satisfecho, cómodamente acurrucado.
No necesito nada de él y todo me lo da.
No le puedo hacer entender lo que valoro de verdad,
Pero lo haré.
Aunque sean mis ojos.
Muchos años me pregunté
por qué era tan leal a mis valores
Valores que nadie compartía o entendía de verdad,
ahora sé que mis ojos hablan
sólo a quien deba escuchar,
y si de algo valió alejarme de lo comunmente aceptado,
de no usar a conciencia sus ilícitas herramientas para mí,
sin saber muy bien por qué,
fue para estos escasos momentos interestelares.
En mi habla, en mis gestos
siempre sentí que amigas presumidoras del bien mentir
quedaban con estigmas.
Aprendiste antes que yo,
no dejarte camelar,
Yo seré "el monje que vendió su Ferrari",
Y tú, tentado, también te mordías el labio,
charlas de explotación de emociones
para tentarnos,
y esa continencia tuya
esa atlética resistencia mental
te hace pura maravilla interestelar.
Perdón por hablarte en primera persona
cuando sé que jamás te haré llegar estas letras,
perdona que alivie el sentirte a mi lado,
Perdona a esta pobre pusilánime.
Repentinamente te siento conmigo,
es irremediable hablar a tu existencia
por encima de la materia,
siempre fue así aunque tu cuerpo estuviera presente.
Quisiera rayarte nubes
escribirte los versos no hallados de mi alma,
aquellos que sólo tu presencia puede esgrimir.
Lo que escribo sólo son consuelos,
soliloquios en pentagrama,
que sólo yo escucharé.
Y mientras tanto me abro, me suelto y me dejo,
aunque no contigo,
me libero,
Y tu no estás para verlo,
Ver los primeros pasos.
Versos que no, nadie te pueda robar,
quisiera,
rayando nubes,
plumas con tinta de seda,
y hasta tu almohada.
Sé que ninguno lo sabe,
no pueden saber que en tu cama
se oye el silencio,
Llorar.

Cicatrices
que podían estatuirlo,
cual mirlo,
blanco.
.