Sobre una cosa tan nimia

poema de Clara

Jamás pensé escribir
sobre una cosa tan nimia,
pero ahíta de complicaciones
me deleito con delicateces
estupideces del día a día.

Tras un largo día, saco fuerzas
para acrecentar mi energía,
prosiguiendo pese agujetas y agonía,
ya que la meta implica cumbre,
La cumbre esfuerzo,
el esfuerzo adaptación,
ya sabes,
a la meta súmale el dolor
es parte de ella,
ni descarte
ni de ello apartarse.

Total, hoy he creado mi primer bizcocho de plátano.
Jajaja, ¡qué diminutez!
Pero me ha dado mucho gusto
y curiosamente feliz
¡Se ha puesto todo el mundo!
jamás lo predeciría
esta pequeña aprendiz.

Lo que se traduce en felicidad mía,
aparte de la satisfacción dulce
y del proyecto tonto del día.
Cada equis tiempo mi cerebro me pide,
que por favor haga cosas nuevas o se me suicida.
Entonces se pone fanfarrón,
y se va volando
y me deja zombie ante cualquier situación.

¡Total!
¡Toda la casa huele tan bien!
En el comienzo de otoño me dió por el de limón, pero dos o tres semanas, mas no duré.
Le he puesto unas nueces,
bueno chocolate un poquito también,
(sé que te encanta, qué gran placer ¿eh?)
pero eso será sorpresa, hasta la hora del té/café.

Ay... qué felicidad se siente
cuando en una vida que fue compleja y compleja la hace en parte al presente,
se valora cada pequeña cosa
de una forma tan lisonjera,
que somos sensibles para lo bueno y lo menos bueno.

A veces retorna el pasado,
pero desde luego
esta ascensión latente,
es cremita fina,
mejor cosa no he probado.

¡Me emociona todo tanto!
Como el llorar por tener agua caliente,
como el peatón ejemplar
que saluda sonriente y sonriente
le cedo el paso,
como cuando emerge la bondad
con sorpasso, y me impresiona
como impresiona lo que no es habitual, en cada lado.

Le lanzo besos a conductores malhumorados,
me muerdo el labio sonriente e incandescente
si me para un semáforo,
¡venga! que acreciente mis ganas
de estar a tu lado,
que ruja el motor y ardiente
me baje y evapore el calor con mi huracanado paso,
y desprenda el cúmulo del calor
por la espera impaciente.

Gozo la vida en los instantes
que son rutina y largo plazo
con diferidos abrazos y recuerdos sonrientes.
Los especiales
hoy mejor los apartamos
para cuando nadie esté mirando.

Mis manos aliviarán tus nudos,
mis piernas
te cederán descanso,
Tal vez granuja,
con zancadilla te siente,
cierre las cortinas
Y mis tímidas mejillas
atardezcan fogosas
junto a la noche de luna creciente.
Con más y más sonrisas
tras apacibles,
sincrónicas
armónicas
graves y agudas
melodías del deleite.
Dejaré agradable tu interminable día,
como interminables serán los instantes en los que decidiremos sonreír y vivir en la ducha, dicha,
(el corrector me tiene jartita)
¿Por dónde iba?
Nada las estupideces y delicateces del día,
que pongas felicidad a tu vida,
siempre que recuerdes que en tu mano está la esencia de dicha,
y que dicho quede, que quede el dicho,
Que esta habita en uno mismo no en las circunstancias, lugares o costumbres.
Que no es sólo el fin de tu vida,
el compartirla, o el fin humano existencial,
que será lo único que quede
cuando tu mirada turbia,
eche la vista atrás.

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