Gigante

poema de Silvia

Cada hoja que caía de los árboles plateados
él cierra su ojo grande, aletea su pestaña
acariciando el invierno, como leyenda y eterno

Se deja acariciar por la brisa que empezaba muy despacio
acomoda lentamente las hojitas y forma un corazón belleza que es dionisíaca
pintando su embriaguez, la tierra que sin querer
ahora es su hogar
dimensión o palpitar

Apoyaba su cabeza sobre el centro del dibujo
quería oír latir el corazón de la tierra
abrazando los recuerdos de gigantes y guerreros

Cíclope, corazón blando, se perdió sin querer en la magia de los tiempos
y sabe que si lo ven, se burlarán ya de él

Porque sabe de personas que hieren y juzgan mal
que se vengan sin saber, sin conocer a su prójimo

Y llora a moco tendido, acurrucado en la cueva
sale a buscar la luna y se suena la nariz
después la baña en el río y la devuelve
para que otros, si lloran, un pañuelo habrán de tener

Él no entiende la crueldad, su ojo color dorado se prende allí con el sol
acalorando tesoros
y sigue allí escondido, buscando algún ser vivo que lo ayude a regresar a donde se ve con el ojo de vida, amor y verdad
donde ser grande, es tesoro
y en leyenda, libertad.

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