Sil

poema de Silvestre

Yo soy Domina y Anaxágoras ha vuelto
Domina, ha vuelto y por ti, Chuck
He vuelto del mar he vuelto
Domina ha vuelto y te tomara en la Luna llena, arderemos, vamos a arder, los dos juntos, arderemos.
Domina te ciega, los dos. Domina te sigue, y soy tu Dios, Dominus nos dicen, Domina es Dios, Domina, Domina, Domina, es tu Dios. «Ave Silvestre, ave»— me susurras en mi oído, —¿Domina, Domina, porque no amarnos? ¿Por qué no conquistar el mundo y a los humanos? Domina, soy tu Dios, Domina, soy tu Dios, Domina mi ave, Domina soy tu Dios, Domina, ámame, estoy con Maria y es buena y es dulce, pero no eres tú, Domina sólo tú, Domina, Domina, Domina, sólo tú, Domina, Domina, Maria no eres tú. «Ella es demasiado casta, ella es demasiado pura, ella es demasiado pura, ella no tiene instinto sexual, aunque lo he intentado, Domina ella no es Diosa, Domina ella no eres tú, ella, no es mi esposa, ella no es un Dios, sólo tú, mi Domina, sólo tú, eres mi salvación...y los dos vamos a arder sin oración, los dos arderemos en la Tierra y engendraremos desastres y guerras contra los humanos, ellos morirán...porque Domina será su fin...