A Dios

poema de Silvestre

Oh, masa
Gran Dios
Cual ciguera pululando por presagios volubles ante almas bondadosas
Tu reinado no tendra fin
¿Has escuchado los frios tuetanos con la mayuscula sangria de las bellezas de Neftali cuando presagiaste sobre Sion un gran desastre pero tus manos puras llenaron la vasija del germen cual probeta en Ninfeas cual triton en leguas de quebranto, sosteniendo los cielos esmeraltados cuan belleza hacia tus potestades y los angeles te cantaban sobre el trono de los querubines dulcemente con su ciatira y David sollozo con su arpa cuando te evocaba a tus manos santas y la esperanza de mil naciones se corrian en cada simiente de tu lirica fermentación cual oruga en tu pelambre y en tus ojos de diamante.
Oh, Dios
Escucha las vocales de tu humilde servidor cual preñada hembra de tus poemas oniricos hasta tu Eleassar...