CASA ABIERTA

poema de Mario

CASA ABIERTA
Giro la llave a la habitación abandonada.
Hace frío y el olor huele a encierro. A un
encierro abultado por el polvo, las telarañas y el olvido. A este olvido huérfano de olvido.

Cascanueces viejos y rígidos que se quedaron sin cuerda, no dan más la hora
ya. Los títeres y trenes, los aviones, las pelotas, el triciclo. Las cajas de hilos, valijas y herramientas. Los retratos, los álbumes, los cuadros y pinturas, los zapatos sin cordones, las cartas sin enviar y sin abrir, las sillas rotas. El baúl prohibido.

Me salgo a la brisa de la calle
elevo la mirada, me empapo.
Tomo la bicicleta y me voy fumando
en círculos, pensando no sé que cosas.

Me deshabito, me deshaucio.
Vuelvo a la solariega habitación.
Yo solo quiero tirar el baúl por la ventana, incendiar todo. Acuchillar los muros
hasta sacarles verdades.
***
Me he pasado días y noches
interrogando a las mismas cosas,
llegando siempre a las mismas conclusiones que me causan el mismo resabio.
El mismo espasmo.

Frente al espejo roto, me miro
repetidamente como un rompecabezas.
Hay demasiados fragmentos y ninguno encaja. Me acerco un poco más y me horrorizo.
***
Creo que esta vez
lo he comprendido enserio.

Me cubro la mitad de la cara
con mi mano. ¡Todo es tan evidente!
***
Me visto de smoking con sombrero
de copa alta. Me maquillo la cara
los labios y las cejas; me calzo
los guantes y mis manos
prestidigitan la pantomima
que ha de sellar el circulo roto.
Me elevo como pluma en el aire.
Me abrazo y cierro los ojos con fuerza
[con la fuerza de no querer abrirlos más].
Apretando los dientes y soportando
el nudo que me asfixia.

(...) Vencido

Soy la palabras de mi padre, de mi madre
de sus hijos, de mis hijos. Soy las palabras nunca pronunciadas. Nunca dichas.
Guardadas y esperando ansiosas
en la consciencia que me envuelve
e irradia como aura.
***
Abro los ojos y, ya tengo certeza:
¡No hay nada que tirar!
Pinto líneas sobre el piso, la puerta
y la ventana. Enciendo el copal
y me dispongo a limpiar cosa por cosa. Cambio las cortinas, las sábanas, ofrezco flores, fruta, agua...canto con mi guitarra.

Perdono
Beso
Honrro
Bendigo 

[prendo velas, hago abluciones, pernocto.
He dejado esta habitación abierta: sin puerta.

Sin llaves, sin cadenas,
sin cerrojo, sin candado.

Lo que solía ser
una lugubre mazmorra
ahora es
luz.

Alquimia.
Fuente.
Arcoiris.
Albricio.

Me he vencido... me he vencido.
Despido al ave imitando su vuelo.

Música: Claude Debussy ‐ Claire de Lune

Comentarios & Opiniones

ÁNGEL MENDUIÑA IRIBARREN

Precioso relato lleno de nostalgia y amor, de recuerdos... Escrito de forma exquisita. Creo que la casa es uno mismo, y vencemos cuando nos comprendemos, nos aceptamos y nos volvemos transparentes. yo le interpreto así, y me encantó. Un fuerte abrazo

Critica: 
Mario

Ángel Meduiña Iribarren, gracias oportuna por su valiosa lectura. Ene efecto, la casa es uno. Lo que usted dice es acertado, yo agregaría también 'el perdón.

A¡Abrazo!

Reciba mi respeto y admiración. Lo animo a seguir escribiendo.

Critica: 
La Dama Azul

Caballero, el fondo musical preciso y las palabras ahogadas, la puerta abierta para permitir el aire fresco y al oxigeno raudo abandonar toda interpretación de melancolía.

Lo de hoy, lo guardo celosamente en mi baúl

Reciba mis saludos de paz.

Critica: 
Mario

Gabriella. Qué gusto recibir tu comentario: preciso, lacónico y oportuno. La melancolía envuelve al poeta y, lo lleva al límite de su capacidad para poder transformarse asimismo con la magia del amor puro.

Recibe mi respeto y admiración. Siempre.

Critica: 
La Dama Azul

Sólo un genuino autor, un bardo... tiene la capacidad de lograr transmitir lo que trasmite vuestra obra.

Estrellas todas.

Critica: 
La Dama Azul

"Soy la palabras de mi padre, de mi madre
de sus hijos, de mis hijos.
Soy las palabras nunca pronunciadas. Nunca dichas.
Guardadas y esperando ansiosas
en la consciencia que me envuelve"...

Critica: 
Mario

Gabriella, querida. Siempre la invitación a la reflexión está abierta. Esto tu muy bien lo sabes. En nuestro templo (casa) suele suceder que se encuentran habitaciones abandonadas (lo que duele), entonces, llegado su momento debemos girar la llave

Critica: 
Erasmo

"Me he vencido". Un poema formidable.

Critica: 

Comenta & Vota