Hachazos

poema de Rose

La risa burlona me partió en dos como el hacha al madero, derramando miles de astillas alrededor, y así con cada hachazo se fue esboronado cada capa de mí.

En ocasiones se partieron pedazos grandes de la suave corteza, pero con cada hachazo fue más dura la tarea.

Y en ocasiones me tocaban la herida para sensibilizar, pero para también preparar el punto del siguiente golpe.

Tumbado estoy, pero con raíz viva. En cualquier momento me sale del costado un nuevo tronco.