Insemíname el alma

poema de Penelope

Quiero tragarme tu semen,
de tí no me puede dar asco su sabor,
Quiero decirte a medio polvo:
“Córrete en mi boca por favor!”

Dame un trago de tu esperma
sírvela en una copa o en un vaso de plástico
espárcela sobre mis pechos, no temas
sobre mi piel su sabor es fantástico.

Soy de esas hembras con jeta
Y adoro tu Tótem inmaculado
Y la eucaristia de tu inclemencia
mi garganta indecente llenando.

Espermatozoides de Picapiedra
en cavernas fosilizadas del falopio
incrustadas en sus angostas trompas
germinan machetes de harina de opio.

Inyecta la síncope en abundancia
culto de macho que no cuenta en penacho
la donosura de su extravagancia,
ni la sandunga de su cumbre en fértil tallo.

Esperma selecta de pura casta
manjar de olimpo en éxtasis de cataclismo,
olerte, tocarte, verte y tragarte
en vida , en muerte y en el cuerpo mío.

Insemíname como joya de espartano,
salta la valla de vello, piel y mártir
muestra tu prístino y vil encanto
joroba de pudor y seda de escándalo.

Clava como tacón borracho en el asfalto
la cara y cruz de homilía de espanto
en la maraña de junquera de záfir
que esposa tu esperma desde su alma de Danto.

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