Alma fría

Quisiera una vez tenerla
a ella, y por querer, quiero
su compañía, y no es por
mi osada cobardía, que a Dante
me parezco en quererla.

No mentiré sobre buscar
su alma fría, más no es ninguna
sino es con ella;
a otro hombre tu corazón porfias,
Y sellado su amor en mi sesera.

Tu pelo fogoso me abruma,
la pluma me tiembla,
si te acercas; a tus naranjos pedí
suplicas y clemencias, y rechazó
mi corazón con vil sentencia.

Y a siete infiernos bajé
señora mía, en buscar la carne
que deseo; y que el diablo me castigue
el capricho. Si jamás yo pueda teneros.
Iré al limbo por respeto, y por sabio
me quedaré sin crueles nichos.

Estoy a merced de sus
deseos y caprichos.
Mercenaria puta desagradecida,
y por disfrutar mi ser,
con varias compañías; se alimenta
y debilita mis derechos.

La rabia consume el alma mía.
Y al alba pedí que tu volvieras,
más el destino no quiso
que te perdiera, y sigues afrentando
la palabra mía.

Señora yo os muestro rebeldía,
y respeto a sus libertades,
usted ofende mis verdades,
y escupe sentencias parricidas.

Pero yo te perdono
por mentirme, y subo al cielo
por tu muerte; pediré otra opinión al verte,
y te odiaré aún que me cueste;
y por quereros, os querré hasta
la muerte.