Los bits

poema de Quiplato

Unos y ceros, ceros y unos son el lenguaje del siglo ventiuno.

Unos y ceros, mágicos algoritmos que no entiendo, de lo más frívolo a lo más hondo se esconde en tu humilde y críptico alfabeto.

Unos y ceros, la red que contiene estos versos; el eco de la voz lejana y sabia de Borges a la cual con frecuencia vuelvo; Chopin, danza con lobos, la comarca, los Beatles, Bob, la música que me da consuelo; la voz roja de esa chica que nunca vi, pero que caló muy dentro mío; la foto, la espontánea foto en la cual me veo tan feliz.

Unos y ceros, el lenguaje de lo público, lo rápido, lo banal, de aquello que no entiende que lo bueno madura lento: ¡Síganme!, ¡léanme!, ¡denle like! ¡Compártanlo!, que lo oiga, que lo vea todo el mundo. ¡Rápido!, ¡rápido!, ¡rápido!, lo quiero todo: la sabiduría, la fama, la plata, la amistad, el amor; todo, todo en un segundo.

Unos y ceros, ceros y unos, sombras de sombras de sombras, el ser y la nada, ambivalente progreso con sabor a máquina.

Unos y ceros, mi otro yo, uno más que se suma a la populosa ciudad que soy.

Unos y ceros, la nube que nos conecta, pero que paradógicamente nos hace sentir tan solos.

Unos y ceros, los criptoactivos, el blockhain, el hash, la clave, las wallets...

Quiero volver a las comunes cosas: el susurro del viento, la hierba entre mis dedos, los sueños, mis sueños...