Lección

poema de Quiplato

Si me caías bien, ¿por qué no iba a decírtelo?; si había pasado un gran rato contigo, ¿por qué iba a guardármelo?; si pensaba que te podían llegar a agradar mis poemas, ¿por qué no iba a compartírtelos?; si me gustaba tu vestido y lo linda que te veías con él, ¿por qué iba a callarlo?; ¡oh!, qué necio fui, no hice más que entregarte los hilos de mi alma, vil titiritera. Seguro pensaste: "Un tonto más que se enamora, un tonto más con el cual jugar a mi antojo, un tonto más del cual dispongo cuando se me dé la gana"; pero lo hice porque te creía diferente, te creía simple como el pasto y transparente como el aire; pero me equivocaba: eras una de esas tantas mujeres de ojos codificados, de piel de chip, de corazón filtrado y de alma binaria; una de las tantas expertas a la hora de jugar las cartas virtuales: la carta de la demora, la carta de la ocupada, la carta del desinterés, la carta de la autosuficiencia...; y yo, tan inocente, mostrándote mis ases y mis cuatros. Pero he aprendido la lección: si te quería, si quería compartir tiempo contigo, si quería besar tus rojos labios; tendría que haber sido indecifrable como la esfinge, insensible como la roca, frío como el hielo y distante como el búho". Ah..., casi se me olvida, yo también sé jugar a ese estúpido juego.

Comentarios & Opiniones

Park Guis

GENIAL, ALMAXIMO UN GUSTO LEERTE, ESPERO COMPARTIR CONTIGO

Critica: 
Vogelfrei

muy buen trabajo querido amigo

Critica: