Carlos Abel

Carlos Abel, el chico aquel de mirada triste y de corazón valiente;
en mi corazón está presente, en mi mente sigue latente.

Vivió poco, fue muy corta su estadía,
tuvo una vida de suspenso, tristeza y melancolía.

Donde quiera que se encuentre le deseo un buen presente,
porque aquí entre vosotros sólo tuvo mala suerte.

No tuvo oportunidad de conocer la felicidad
porque la vida lo llevó por la adversidad.

La felicidad bien es cierto depende de cada quien;
¿Pero quién puede ser feliz cuando se vive en el desdén?

Mucho padeció en el mundo que le tocó,
con pura maldad en la vida se encontró.

No aprendió a leer porque a la escuela nunca fue,
tenía en la vida otras cosas que aprender.

Aprendió a usar las armas y a pelear con una espada,
desde pequeño tuvo que cuidarse la espalda.

El mundo donde nació era un lugar de terror,
unos vivían para matar y otros mataban para vivir.

"Entra si quieres sal si puedes".
Decía a la entrada de aquel infierno.

Tanto tiempo luchando contra todos,
pero no fue suficiente y murió de todos modos.

Nadie lo retaba porque siempre ganaba,
pero hay cobardes que atacan por la espalda.

Una tarde de verano en la finca se encontraba,
cuando la muerte lo sorprendió en una emboscada.

No pude decir cuanto lo amaba,
aunque hoy me arrepiento no sirve de nada.

Carlos Abel.
Miriam Palacios Luna