El Pelos

El gato de mi casa no fue fino, más bien
fue un gato cualquiera, pero fue nuestro gato.
Bueno, más de mis hermanos chicos.
Estar en las garras de tres chiquillos no fue nada fácil para El Pelos, ¿Porqué lo llamó así Pepe? Ni idea, pero El Pelos fue: el carro, el peluche, o la almohada para ellos.
No sé como soportaba la humillación, y jalón de orejas, y pellejo de parte del bebé,
o cómo no tiraba rasguños a los otros dos cuando era usado como carrito de una sala a otra. Quizás se sentía en deuda ¿porque fue salvado de morir? No lo sé. Pepe y yo, (Pepe siete, yo de diez) lo hallamos en un resumidero en una calle al regresar del colegio. Aquel aullido
que nos paro los pelos de punta sonó a angustia, dolor o miedo. Pepe me miraba con ojos redondos de canica y preguntaba ¿"que es éso"? Y a la vez llegaba a donde salia el ruido. !Allí estaba en ése hoyo un gatito!
Éso supimos después, porque aquello no tenia figura, era como una bola peluda. ¿Como llegó allí o quien lo metió? No supimos, pero Pepe no se movía de allí y decía ¡"hay que sacarlo"! Yo lo miraba y decía no con la cabeza. El susto me duro un buen rato.
Pero Pepe metía la mano y la sacaba más asustando aún. Después, de rasguños y gritos de mi parte sacó al gato. Él mismo lo llevó a casa y se entendió con doña Joaquina mi mamá. No fue nada fácil pero Pepe no cedió y El Pelos que así lo nombró se quedo en casa.
El Pelos soportó cada humillación amorosamente.
Le tocó ser carro, peluche y almohada de tres mocosos. Pero valió la pena para todos allí. Si, para mi también, pues aquel gato feo,gris flacucho, fue un gato cualquiera. Pero no un cualquier gato.

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