El conejo del abuelo

Mi abuelo tenía un conejo
al cual mucho él quería.
Pues tenía ojos de ensueño
y carita de alegría.
Ése conejo tunante de mi abuelo
se reía.
Pues en vez de zanahorias,
sólo sandía se comía.
Evitaba la lechuga
espinaca o betabeles.
Gustaba de galleticas
o helando en neverias.
Mi abuelo en cordón dorado
lo llevaba de paseo,
el conejo dando saltos
lo jalaba a dulcerias.
Mi abuelo a regañadientes
bajito le decía:
"Ya deja tus boberías".
Mas, el conejo ganaba
y llegaban, a toda pastelería.
Si no, el bribón
se conformaba con alguna frutería.
Los paseos terminaron.
Sentados,
el orejón por gordito,
y mi abuelo, por anciano...

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