SALIDAS DEL PARAÍSO

SALIDAS DEL PARAÍSO
Aún late en mí el recuerdo.
Aquella sensación de animal desbocado,
con prisa por morder su boca,
estrujando contra mi cuerpo el suyo,
ruborizando a la castidad y a las buenas formas,
siendo incorrecta y loca,
mezclando la prisa y el tiempo que,
paramos dándole una patada al reloj,
en el furibundo deslizar de su cuerpo en el mío.
Hay abismos que te piden que caigas en ellos,
abrazos más ardientes que la lava de un volcán
miradas que señalaban el camino de la excitación,
dirigiéndolo todo sin una sola señal,
porque una piel lo sabe y se lo cuenta a la otra.
Subiendo por el cuello,
dejándose deslizar hacia los senos,
atravesando a caricias el valle del vientre,
llegar a las columnas del templo,
con sed en la lengua y el fuego
recorriéndolo todo,
incluso lo no nacido por no imaginado.
Duele este dejarse ir,
hay que olvidar que el mundo quiere
que gimas de dolor, nunca de placer.
Y yo me niego,
no me interesa la moneda que,
me exigen a diario.
Dejo que me envuelva el recuerdo
de su espalda desnuda,
de sus uñas clavándose en mi piel,
de su pecho agitado y su voz hecha grito,
queriendo entrar en mí y yo en ella.
Muerdo la memoria salvaje,
la fuerza de la palabra,
de la lengua hecha caricia,
del gemido hecho idioma,
que revolvió las sábanas,
donde caímos sonrientes,
abrazadas, sudorosas y exhaustas,
como dos salvajes, recién salidas del paraíso.
mabel escribano
d.r.
imagen: google

Comentarios & Opiniones

María Cruz Pérez Moreno -acnamalas-

Muerdo la memoria salvaje,
la fuerza de la palabra,
de la lengua hecha caricia,
del gemido hecho idioma,

Gran escrito, un placer la lectura. Saludos Mabel.

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