MURIENDO

MURIENDO

Hay un miedo común
a morir con dolor.
A mí, me duele morirme a diario,
constatar en mis manos,
el lastre de la vida que vuela,
sin que me percate.
Ayer pensé en la soledad de los míos,
esos que hacen de la mesa, vacío,
de la memoria laguna,
voces que no logro recordar.
Y el tiempo germina arrugas entre mis manos,
se hace viejo de golpe,
camina a trompicones por las veredas,
tropieza con lo hecho y lo pendiente.
¿Ya hace tanto tiempo que el tiempo no me mira?
Si, hace tanto que no noto dolor y pese a ello,
me estoy muriendo.

mabel escribano
d.r.
imagen: Sandy Honig

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