ME PUEDO MORIR

ME PUEDO MORIR

Me puedo morir de mi,
de la noche que se cae encima de mi pecho,
apretando mis pulmones,
sin dejar que te respire, ni respirar.
Me puedo morir de agua,
de la que no sale por mi lagrimal,
ahogándome por dentro,
llenando de remolinos mi estómago,
arrastrando maderas viejas,
historias antiguas,
que mi memoria ha deformado.
De la edad del hielo de tu mirada,
donde se resquebrajan los sentimientos,
tuyos/míos,
donde no quiero pedir permiso,
para morirme de frío cortando,
la indiferencia gélida de tus aguas,
con mis manos moradas y ateridas.
Me muero de tu espalda,
de tus hombros encogiéndose,
de tu llanto escondido,
del que no escondes,
del saber que me amas,
hasta morir conmigo,
en un juego perverso,
porque no queremos,
otra cosa que no sea vivir,
y vivírnos.
De tus caricias,
de las mías,
de los celos que no provocamos,
de los hechos que aún no sucedieron,
del futuro que no ha llegado,
del mañana que no importa,
del domingo que no voy a misa,
del menú vegetariano,
del orden de los reyes godos,
de la insoportable levedad del ser,
que en Kundera se me hizo,
maravillosamente soportable.
Me muero porque me lloran tus ojos,
y quiero meterme bajo una piedra enorme,
sentirme gusano y ver la bota para gritarla,
¡Venga, aplástame!
Del día en el que no te vi,
aquel en el que no me sabias,
cuando estaba viva y tu no habías nacido.
Cuando amaste a un hombre y yo,
ya no amaba a nadie.
Cuando el mar era azul y seguía en el mismo sitio,
sin avisarme de que existías,
sin decirme en qué lugar,
con quien y donde.

mabel escribano
d.r.
imagen: google

Comentarios & Opiniones

JUAN CARLOS CADENA

¡Bravo Mabel por tu protesta y desahogo! Ojalá todos alguna vez pudiéramos hacerlo de la forma que tú lo estás haciendo. Un gusto leerte nuevamente.

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